Lluvia
Cae la lluvia, imprudente,
sin pensar en qué vendrá.
Cae así, de repente:
pliqui pliqui pliqui pla.
Y cae tan a baldazos
que, sin tiempo de frenar,
se da un tremendo porrazo:
pliqui pliqui pliqui ¡plaf!
Queda un poco dolorida
y se acuesta a descansar;
casi parece dormida:
pliqui pliqui pliqui pla.
Yo me acerco despacito,
sin que me vea mamá.
Le hablo, le hago mimitos:
pliqui pliqui pliqui pla.
Y cuando el dolor se pasa,
la lluvia dice: “ya está”.
Yo, chorreando, vuelvo a casa:
pliqui pliqui pliqui pla.
Marcelo Silvestro
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